Napoleón en Santa Elena

Napoleón en Santa Elena

“Mejor sería firmar inmediatamente mi sentencia de muerte” escribió Napoleón Bonaparte cuando aún estaba en el barco que lo llevó a Sant'Elena, la remota isla del Atlántico, donde británicos y aliados, victorioso en Waterloo, que había sido confinado a ponerlo de forma permanente fuera del juego; Napoleón sintió que la estancia forzada no sería fácil, pero probablemente ni siquiera imaginaba lo difícil que resultaría.

Aterrizó con un séquito de unos 50 personas, el primer impacto fue aún peor de lo esperado: Sant'Elena, que se destacó en las olas con un aspecto árido y casi fantasmal, Parecía que el lugar más inhóspito del mundo y el primero emperador de los franceses aún no había tenido la oportunidad de experimentar con el mal tiempo, con las lluvias incesantes que combatieron durante gran parte del año, la insoportable humedad y la niebla densa que

prisionero de Napoleón en Santa Elena

prisionero de Napoleón en Santa Elena

Ellos le dieron su grisura característico.

Si el primer período pasó en un tiempo relativamente pacífica, incluyendo chats y juegos de cartas con compañeros de aventuras, lo peor vino después de la transferencia de Longwood, una casa pequeña y poco saludable presentado, para empeorar las cosas, a una vigilancia continua y asfixiante; centinelas y guardias esparcidos por todas partes, Controlaban el día y la noche preso.

Ya que fue testigo por cronistas y memorialistas a cuestas, Bonaparte ponderó aun suicidio, la gestión de no aplicar el acto loco por la lectura, el estudio y la comodidad que le dio la oportunidad de contar y dictar sus memorias.

Con la llegada del nuevo gobernador en 1816, Hudson Lowe, La situación se deterioró aún: los controles se hicieron más estrictos, creció humillaciones y muchas personas cercanas, ya no es capaz de soportar tales restricciones, Napoleón abandonó a su suerte.

El hombre que había prendido fuego a la mitad del mundo, uno cuyos delirios de grandeza habían llevado al sacrificio de cientos de miles de vidas, terminó sus días socavados por la enfermedad,

La muerte de Napoleón

La muerte de Napoleón

una cáncer de estómago devorándolo a un ritmo vertiginoso, con pesimismo, cebado, solo y deprimido, sin una pizca de esperanza y alegría de vivir, reducido a observar el mundo desde la parte posterior de las persianas cerradas de su casa-prisión oscura y miserable.

Se ha codiciado largo, La muerte vino en una tarde de tormenta 5 mayo 1821, cuando durante años, más allá y fuera de

Sant'Elena, Napoleón era ahora sólo un fantama evoca recuerdos trágicos (foto la: wikipedia.org, melbourneblogger.blogspot.it mi www.lombardiabeniculturali.it).